Porque es lo mismo "Te voy a cagar a palos" y "cagar a palos te voy", jugaremos con lo ilógico, y lo transformaremos en un campo de flore-saurios......Y es cuando la señora ardilla, abrió la ventana, y una gran ráfaga de viento entró al lugar
- "Buenas tardes señorita" - le saludó con una gran cordialidad, mas de nada sirvió, ya que inmediatamente desapareció, de un sólo escobazo, se desplomó, la señora ardilla no toleraba a aquélla ráfaga traidora... Bien lo sabía la hija ardilla, que de su manzana comió, y en el infierno terminó. No le agrada preocupar a su madre, asi que le manda diarias postales, mostrando aquéllas gigantes dependecias de lo que conoce por "infierno".
-"Es genial vivir aquí mamita de la colita peludita"- fingió -"las praderas de nubes son realmente impresionantes, y hay solcito diario"- asi finalizó, mientras su última lágrima de vida cayó sobre el punto final. Un ángel le arrancó la piel.
La señora ardilla limpiaba el desastre que ráfaga había dejado, su cola estaba sucia de tanto polvo que ha retirado. Debe estar todo en perfecto orden, el mágico señor pronto llegaría. Un vistoso traje naranjo escogió para la ocasión.
Las horas pasaban, los minutos escapaban. Pero la señora ardilla no estaba ansiosa, tan sólo permanecia sentada, leyendo un gran libro sin palabras, años de lectura que aún no llegan a su fin. Ella es paciente, sabe que todo debe acabar algún día, tal como se lo mencionó su esposo caracol. Inesperadamente, tal como un atropello indeseado, un golpe de ansiedad la invadió, era una señal, algo se acercaba, era hora de reunir a los minutos, el momento estaba por llegar.
Quizás no logró reunir los suficientes minutos, en su cajita de anhelos sólo había uno, que tenía un lindo cartel con la inscripción "no logro respetar". Ninguna utilidad tenía ese cartel, de aquél esperanzado minuto, porque al mismo tiempo, en un minuto exacto, el señor mágico cumplió con su cometido. La reja se cerró tras de él, y un papel le dejó caer.
La señora ardilla no logra apartarse de los barrotes que la separan de la realidad, de la luz y de la verdad, y aún sostiene entre sus manos el papel que, con hermosas letras, grita "Te he fallado".